Obi-Wan, Sam y Sócrates… “caminar a tu lado me hace más fuerte”. (III)

De los personajes de Tolkien, Sam nos provoca sentimientos encontrados. Es torpe, miedoso en ocasiones y muy afectuoso. Es capaz de lanzarse a un rio sin saber nadar con tal de seguir a su amigo. Y carga con lo más pesado: con el dolor y la limitación de Frodo. Su manera de acompañar está basada en el silencio, en la mano amiga, en una taza de café y en el calor del hogar. Sam es el arquetipo de aquellos que, con su cercanía, te hacen sentirte bien. Y así acompaña. A veces no necesitamos un modelo (el padawan necesita al Jedi para aprender). A veces lo que necesitamos es el silencio. Sam aporta paz y silencio en las decisiones. Pero ojo, no nos podemos quedar en la calma chicha que precede a la tormenta. Puedes imitar algún modelo, has de vivir con paz en el corazón, pero la cabeza hay que moverla. Y he aquí el que mueve la cabeza: Sócrates.

Sócrates y la gasolinera...

Aviso para navegantes: este personaje no es el filósofo que vivió hace 2300 años en la Grecia antigua. Este Sócrates trabaja en una gasolinera y es un personaje de la obra de Dan Millman, El Guerrero Pacífico, basada en un hecho real. Observar al viejo Sócrates nos puede ayudar a ver otro tipo de acompañamiento que complementa y perfecciona a los otros dos. La filosofía que le aporta a Dan, un joven deportista de élite, le ayudará en el momento más significativo de su carrera, en la crisis existencial de la pérdida de la esperanza. Sócrates apunta al problema de fondo: tenemos que saber dónde estamos ahora, ser conscientes de a dónde voy y a qué. Es el que le enseña a reflectir para sacar algún provecho. Esta expresión tan extraña, tomada de la espiritualidad, tiene una explicación fácil. Sócrates es esa persona que te devuelve lo que le has contado o lo que observa en ti, de una manera nueva, clara, nítida. Es esa persona que siendo conocedor de la vida (como un Jedi), enseñándote a vivir con paz (como Sam), también es capaz de desbrozar el camino de tu vida para que veas datos nuevos. Y tener más datos ayuda a tomar buenas decisiones con el único objetivo de ser un poquito más felices.

Para vivir la vida con dignidad solo hay que saber discernir y elegir qué camino tomar, y aunque la decisión última se toma en soledad, los datos necesarios para ello pueden ser pensados, rezados y considerados con alguien. Sea Obi-Wan, Sam o Sócrates… decide con quién.

Antonio Ordóñez sj