¿Qué quieres?

Aquí cada uno vende su producto: Opel, Samsung, Corte Inglés, Viajes Atenea... en un anuncio ya no proponen un coche, sino una emoción, un instante, una vibración, un sueño....  Y yo escojo lo que me parece que va más conmigo. Y compro, y pruebo, y navego por la web y zapeo....

Y tengo lo que llamo mi vida interior, y rezo. Y busco. Hay estilos de fe con lo que me identifico más. Hay gente que me parece más auténtica. Hay cosas que me repelen. Y todo esto de Jesús me ha enganchado por dentro.

El otro día en una oración salía el texto: Jesús caminando al borde del lago. Y hay unos pescadores, que debía conocer de antes. Y esa frase tan tremenda: “ven y sígueme”. Y luego alguien comentaba: “se trata de seguirle en la vida cotidiana: en la facultad, con los amigos, en la familia, por la calle...”.

le guiño el ojo continuamente

¡Eso! ¡Eso! Eso me llena por dentro. Me llena de sentido. Encuentro que cada minuto tiene como una dirección. A Jesús últimamente lo definiría como mi cómplice secreto: le guiño el ojo continuamente. En muchos siento que él se hace presente. El otro día en el bar, con Rafa, el ateíllo de Telecos. Pero le interesa el tema, aunque siempre empieza con una crítica destructiva a todo lo que sea Iglesia y religión.  Y cuando le hablaba de un Dios que se identifica con los que sufren, ahí noté que se quedaba callado. Me marqué un tanto, y por dentro le guiñaba el ojo a Jesús. O el otro día, en misa, me latía el corazón a mil...

Pero últimamente hay una cosa que me incomoda. Como una espina,  una piedra en el zapato: el pasaje del joven rico. Aquél en que un joven que lo tiene todo le pregunta a Jesús: ¿qué tengo que hacer para ser feliz? Sé que esa pregunta se traduce para mí en: ¿qué quieres de mí? ¿dónde quieres que vaya?

¿No sería más fácil vivir los valores cristianos, hacer el bien, hacer cosas por la gente... y basta? ¿Por qué últimamente veo que me sabe a poco? Me parece que todo esto es como dar rodeos... Quizás evito mirarle a los ojos, o dejar que me mire. Como si la pregunta estuviese ya sobre la mesa, y yo dando vueltas alrededor: ¿qué quieres de mí?

Alexis Bueno sj