Dar la vida

Hace unos días nos enteramos de que el jesuita Frans van der Lugt moría asesinado en Siria, tiroteado en la puerta de su comunidad. Los que le conocían lo recuerdan como un hombre de paz y diálogo, entregado al pueblo sirio desde hacía casi cincuenta años. Eligió quedarse allí sabiendo que era muy peligroso vivir en medio de un país en guerra. Van der Luigt se ha unido a los mártires de El Salvador, a Luis Espinal, a Vicente Cañas, a Miguel Pro y a tantos otros compañeros jesuitas que en Gran Bretaña, Japón, Norteamérica, Paraguay y otros lugares entregaron su vida hasta una muerte provocada por la violencia. Todos ellos unieron su destino a los de tantos otros hombres y mujeres que continúan siendo asesinados injustamente.

"La vida se da sencillamente, sin publicidad"

¿Qué se les pasaría por la cabeza a todos estos compañeros? ¿Qué piensa alguien cuando decide quedarse en un lugar donde puede morir tan probablemente? ¿Cómo es posible? Van del Lugt decía: "me quedaré aquí con mi gente. Yo soy el pastor de mis ovejas". Luis Espinal escribía “la vida se da sencillamente, sin publicidad, como el agua de la vertiente, como la madre da el pecho a su guagua, como el sudor humilde del sembrador”. Todos ellos transmiten una entrega sencilla que da plenitud, Vida.

Estos testigos nos enseñan a caminar la Pascua. Ellos entendieron que en medio de tanto dolor, injusticia y muerte, la última palabra la tiene la Vida. Ellos se sintieron llamados a caminar junto con ese Jesús que fue maltratado y crucificado, pero que venció toda la maldad y resucitó para que nosotros podamos vivir. Todos estos compañeros que ya han dado su vida nos recuerdan que Jesús vive, que no nos deja, y que merece la pena gastar la vida.

Javi Montes SJ