Ser jesuita es… ser amigo

Hay veces en que nos cuesta explicar que significa ser jesuita, y cuando lo intentamos, a veces, lo solemos hacer utilizando palabras nos suenan a cuando en Juego de Tronos hablan valirio y sin subtítulos. Llevo un tiempo en que cada vez me da más pereza, vergüenza, hablar de vocación, y es ahora cuando “los de vocaciones” me piden que escriba algo al respecto.

Cada vez estoy más convencido de que, entre otras muchas cosas, ser jesuita es ser amigo. Si miramos el primer grupo de compañeros que fundaron la Compañía de Jesús, fue en esencia por una profunda experiencia de amistad. Tres estudiantes que compartían habitación en París, se liaron la manta a la cabeza y comenzaron una historia que hoy se llama Compañía de Jesús. Esa amistad, no era exclusiva, y fueron convocando a otros amigos hasta el punto de que esa cuadrilla ya se puso a las órdenes del Papa como una auténtica innovación en la historia de la Iglesia. Juntos pasaron aventuras notables, juntos celebraron, juntos oraron y juntos discernieron qué para cuidarse mejor los unos de los otros era bueno que se unieran de manera estable.

En mi historia personal, he observado, que ha sido la amistad, la complicidad la que me ha traído hasta donde estoy. Una experiencia de amistad que empieza con mis amigos del colegio, luego la  cuadrilla y que hoy se amplía  con compañeros jesuitas y laicos, laicas con quienes comparto vida y misión, y todo ello desde una curiosa amistad con Jesús. Cada vez estoy más convencido de que nuestra vocación es la de hacer amigos, amigos a quienes querer, amigos con quienes compartir vida, trabajo; y amigos con quienes ser. Y todo eso resulta que es como la vocación, que no es una tarea planificada que tengo que lograr, sino que es un enorme y precioso tesoro que se nos regala. 

Peio Azpitarte sj