¿Por qué soy Jesuita?

Lo primero que me viene a la cabeza cuando escucho la pregunta es el sentimiento profundo de agradecimiento por este regalo. Y a la vez, de manera muy nítida, el Cristo de Javier.

En torno a la sonrisa de ese Cristo, en las distintas experiencias para jóvenes de la Compañía en Andalucía, conocí a gente joven, que vivían de un modo diferente. Habían entrado en la Compañía para ser compañeros de Jesús, para vivir su vida en clave de servicio.

Han pasado ya más de 10 años. Ahora puedo decir que soy jesuita porque la mejor manera de seguir a Jesús es ser yo mismo. Y Jesús me quiere tal y como me ha hecho, con mis cosas buenas y mis cosas malas. Sin inseguridades ni máscaras. Sin aparentar lo que no soy. Sin frustrarme por lo que no tengo. Con mis miedos, con mis ilusiones y también con mi pecado.  Con mis miserias y con mis fracasos.

Y así me llamó a la Compañía. Con todo lo que soy, con todo lo que tengo. Para ser cada día más “yo” con “Él”. Porque cuando más lo busco más cerca estoy de ser la persona que realmente soy verdad. El Nacho que Dios ha hecho.

Y la palabra “gracias”. Solo me sale agradecer. Agradecimiento por que todo ésto es un regalo. Realmente, con los criterios del mundo no debería estar aquí. No lo merezco. Mi lugar lo ocuparía alguien más capaz, más listo e inteligente, que hablase idiomas…pero los criterios de Jesús son otros. Por eso, ahora más que nunca, me fío de Él.

Cuando hice los votos con otros 5 compañeros me comprometí con el Señor para seguirlo en pobreza, castidad y obediencia. Pero sé que Él también se comprometió conmigo. Es un compromiso de amor y fidelidad. Él siempre estará ahí, confiando en mí más que yo mismo.

No sé donde continuaré los estudios ni donde trabajaré dentro de un tiempo. Lo más importante, lo único verdaderamente importante, es que este camino no lo hago solo. La sonrisa del Cristo de Javier estará junto a mí, abriéndome el camino.

Nacho Narváez sj