Ricos en el amor

La figura de Francisco de Borja se asocia, para el público en general, más con la estirpe familiar que no con el personaje. Pero entender bien este personaje es asumir hasta qué punto Dios tiene la capacidad de cambiar nuestro corazón.

debemos examinar hasta qué punto nuestro corazón lo tenemos puesto en Dios

Francisco de Borja tenía futuro; tenía un gran futuro. Pero hay momentos en la vida en los que el tiempo se detiene. Y uno de esos fue cuando Francisco tuvo que ver el cadáver de la emperatriz Isabel de Portugal y comentó esa famosa promesa de no servir a señor que se me tenga que morir.

La llamada auténtica, si es del Evangelio, tiene a Jesús en su principio, medio y fin. Por eso debemos examinar hasta qué punto nuestro corazón lo tenemos puesto en Dios o, por el contrario, nos preocupamos de demasiadas cosas que no son lo esencial. Es un buen día para celebrar la grandeza del amor de Dios.

Los compañeros de @VocesEsejota han compartido un

.be&a=">comentario nuestro personaje de hoy 

(dibujo Eloi Aran)