Sobre el éxito y el fracaso

Hace unas semanas estaba dando una charla en un colegio a unos chicos y chicas de 2º de bachiller. El título de la charla era “Elegir en tiempos revueltos” y trataba de desarrollar herramientas que la espiritualidad ignaciana propone a la hora de elegir: la gestión del tiempo, de los miedos, las expectativas.

 Durante la charla fui recordando algunas anécdotas que he vivido como educador en mis años en distintos colegios, haciendo algunas reflexiones sobre el fracaso y el éxito en la vida. No en pocas ocasiones me he encontrado con jóvenes que vivían en clave de fracaso estrepitoso que las cosas no les salieran como se habían programado: la carrera, determinada nota…o hasta la relación de pareja.

“ el fracaso es el fracaso del éxito…nunca de la persona”

Pero también recordaba casos opuestos de alumnas y alumnos que han tenido que gestionar lo duro que es que te salga todo bien…hasta que te encuentras con algún obstáculo imprevisto. Es entonces cuando conviene recordar la frase que un buen compañero me dijo un día y que me ha acompañado siempre: “ el fracaso es el fracaso del éxito…nunca de la persona”.

 Al final de la charla, un joven me preguntó: “¿has tenido éxito en la vida?”. A mí esta pregunta me sorprendió, pero le respondí espontáneamente diciéndole que yo había tenido que lidiar más con la sensación de fracaso que no la de éxito. Pero que le podía decir que era feliz y que, si volviera a nacer, volvería a pasar por lo mismo.

 Podríamos tener la tentación de pensar que ser feliz es que te salga todo bien en la vida. Pues no: a mí el Señor me llamó a la Compañía en un momento que humanamente me vivía mucho desde la fragilidad. Y esto, más que alejarme de Dios y de los demás, me puso en mi sitio. El de la persona que pide protección al Señor: no es por mis fuerzas que te sigo Señor.

Enric Puiggròs SJ