¿Dejarás que pase de largo?

Tenía claro dejar mi trabajo en aquella finca experimental. Este cambio en mi vida lo dirigí en la línea de seguir trabajando en la agricultura, como laico, pero en una granja-escuela en el Alto de Bolivia. Me entrevisté con un exprovincial de Bolivia que pasó por Barcelona para acabar de decidirme.

¿crees que has acabado los EE? Piensa que lo que te estás jugando es tu felicidad. ¿Dejarás que pase de largo?

Aproveché para hacer unos ejercicios espirituales en Manresa por Navidad. Buscaba la confirmación, por parte de Dios, de que aquel plan que me había montado era voluntad suya. En aquellos cinco días de ejercicios estalló “la bomba”. Yo quería llevar a Dios a mi cancha para que confirmará lo que yo ya había decidido, y llegó la sorpresa: se confirmaba que el Señor me llamaba a dejar el trabajo que tenía para abrazar un proyecto de vida mucho más grande. Pero yo lo tenía todo programado para hacerlo como laico que se iba unos años a Bolivia y… el Señor me esperaba en otro sitio: apareció la posibilidad de que este cambio lo realizara desde la vocación religiosa, haciéndome jesuita.

Aquellos ejercicios acabaron en plena desolación. Hacia todo lo contrario de lo que me aconsejaba el jesuita que me acompañaba. Al acabar los EE, le comenté al jesuita que me acompañaba: ¡suerte que se han acabado estos EE! Y aquí llegó la frase lapidaria que me soltó mi acompañante de EE: ¿crees que has acabado los EE? Piensa que lo que te estás jugando es tu felicidad. ¿Dejarás que pase de largo?

Y poco a poco, como un maestro de escuela, el Señor me fue llevando de la mano

Me largué a celebrar el fin de año con unos amigos, pero empecé el año con la frase: “Piensa que lo que te estás jugando es tu felicidad”. Al final quedé con mi acompañante de EE y le dije que adelante con continuar los EE en la vida corriente. Y poco a poco, como un maestro de escuela, el Señor me fue llevando de la mano, haciéndome ver que Él me esperaba en la Compañía de Jesús y no en la granja-escuela del Alto, en Bolivia.