Atreverse a dar el paso

¿Cómo saber que la llamada viene de Dios?

Bueno... yo creo que no se puede saber. Me parece que esto es como creer en Dios. Yo no sé (en el sentido de saber científico) que Dios existe. Yo creo que Dios existe. Del mismo modo, uno puede creer que Dios le invita a ser jesuita, pero uno no puede saber que Dios quiere esto o lo otro. Si no, ¡nosotros mismos seríamos dioses!

De lo que estoy seguro es que una herramienta indispensable para quien se sienta dubitativo porque cree que nota algo pero no lo sabe seguro, es el discernimiento, especialmente el discernimiento al estilo de los Ejercicios espirituales que escribió San Ignacio. Y como uno mismo nunca es demasiado bueno para interpretarse a él mismo, siempre es necesario un acompañante que sirva como de espejo.

En todo caso, una vez tomadas todas las precauciones y hechos todos los pasos meticulosamente, la sensación de duda siempre está. Por eso, el último ingrediente necesario es, simplemente, dar el paso. Decir "sí, me gustaría ser jesuita, ¿qué debo hacer para entrar en la Compañía?" es necesario para salir del bucle de dudas sobre la propia vocación. Por supuesto, existe la posibilidad de equivocarse, o de haber sido uno mismo y no Dios el protagonista... pero tengo la sensación de que el propio "yo" acostumbra a tirar más hacia fuera de la vida religiosa que hacia dentro.