Testimonio

Estudios en Roma

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¿Nos podrías explicar en qué consiste la etapa del juniorado en la Compañía?  

Yo diría que la prioridad para el juniorado es consolidar la vocación. Con esto quiero destacar que se trata de una etapa aún inicial en un largo camino formativo…

Uno cree que va a Roma a estudiar filosofía y luego la realidad es mucho más amplia. Es verdad que el estudio ocupa la mayor parte del tiempo, pero también tenemos tareas en casa, colaboramos en algunos apostolados y echamos una mano en diversas obras sociales. Todo esto pretende ayudarnos a integrar no solo la dimensión intelectual sino también la afectiva, la comunitaria y la espiritual.

¿Qué es lo mejor de esta etapa? ¿Y lo más difícil?

Lo mejor es una doble confianza. Por un lado, la confianza de saberse donde Dios quiere y de experimentar que es Él quien guía la formación. Además, me sorprende la confianza de la Compañía en nosotros, que nos da mucha libertad. Libertad, es verdad, que comporta un cierto riesgo de dispersión…

Por otro lado, destaco el desafío de la internacionalidad. En este caso nosotros somos los extranjeros, por lo que tenemos que aprender a ser acogidos y dejarse acoger. Vivir en Roma nos permite experimentar la increíble capacidad de la Compañía para integrar personas muy diversas sin perder la identidad de cuerpo.