Pablo Miki

Era medio día y hacía frío. Casi cuatro mil personas se agolpaban en la colina de Nishizaka tratando de conseguir un pedazo de kimono de alguno de ellos, otros rezaban. Era una tensa mezcla de silencio y desesperación.

Su delito: ser cristianos

El 5 de febrero de 1597 a las afueras de Nagasaki fueron crucificados seis misioneros franciscanos, diecisiete laicos japoneses, incluidos tres niños, y tres jesuitas japoneses. Su delito: ser cristianos.

Entre los condenados, Pablo Miki se despedía así de los que le rodeaban: "perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio." Sólo enmudeció cuando las lanzas rompieron su corazón de treinta y tres años.

El legado de tal entrega continúa hasta hoy en la historia japonesa y en toda la Iglesia. Dar a Dios mismo, entregar algo que se refiera a Él y a su vida, es algo que permanece.

Dibujo: Ignasi Flores