San Roberto Belarmino

Roberto Belarmino llora. Como jesuita ha hecho voto de no aceptar cargos en la jerarquía civil o eclesiástica. No obstante, por obediencia al Sumo Pontífice, muy en contra de sus deseos personales, acaba de ser nombrado cardenal. Es 1598 y el Papa Clemente VIII toma esta decisión en premio de su ciencia inigualable.

Sus escritos, las llamadas Controversias, una defensa completa y científica de la Iglesia Católica, de su constitución, del Papado y de su doctrina, fueron excelentes. Lo que más destaca en ellas es la búsqueda de la verdad y el cuidado con el que trata a los que piensan distinto. Muchos cristianos separados se reconciliaron gracias a su obra.

Sin embargo, su vida cambia sólo en lo exterior. Sigue trabajando para atender principalmente a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana. De modo especial sirvió a la Iglesia Universal al reconciliar muchos grupos desavenidos.

Ayer fue teólogo, profesor, acompañante espiritual, cardenal… Hoy es santo y doctor de la Iglesia.

Todo en Roberto Belarmino fue para gloria de Dios y bien de la humanidad. Gratis lo recibió, gratis lo dio.

Dibujo: Ignasi Flores