San Juan de Brito

Inmerso en una misión compleja, en un país extraño, Juan de Brito tomó la decisión de convertirse en un asceta hindú para lograr evangelizar a las castas más altas de la India. No fue nada fácil, sus contemporáneos no lo hubieran entendido en Europa. Alimentado con un poco de arroz al día, durmiendo sobre una esterilla y vestido con manto y turbante fue dejando empapar el Evangelio en una cultura totalmente diferente, desconocida pero que se había convertido en su casa y sus gentes en objeto de su amor y servicio.

le ardía el corazón

Qué lejos quedaban las comodidades de Portugal, donde pudo llevar una vida más cómoda como cortesano y amigo del rey Pedro III. ¿Qué le ardía en el corazón para atravesar el mundo y atender a los indios? ¿Qué misión tan urgente hizo que arriesgara la vida?

Su trabajo fue tan bueno que pronto muchos hindúes de las más altas castas buscaron qué es lo que realmente movía a este asceta. A través de Juan muchos llegaron a Jesucristo. Aquello mereció la pena. Pena que vino en forma de envidias, cárcel y, finalmente, de ejecución.

Dibujo: Ignasi Flores