Beato Francisco Gárate

Si alguna vez cruzas la puerta de la Universidad de Deusto en Bilbao, haz un alto en el camino. Estás en el lugar donde se han impartido las mejores lecciones de la Universidad, y no por un profesor doctor precisamente. Allí se dejó 41 años Francisco Gárate, hermano jesuita que cada día abrió esa puerta y limpió ese mismo suelo que pisas.

"voy Señor"

No hay virtud más eminente que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer. Quizás sea la mejor síntesis de Francisco Gárate. Una persona que nos invita a hacer de lo ordinario algo extraordinario. A buscar a Dios en medio de la jornada cotidiana. Servicio inagotable, envuelto en amabilidad, día y noche, a todas horas.

El hermano Garate fue entrega a todos, en todo, sin preferencias, como no fueran los pobres. Nunca tuvo tiempo para él, ni puentes ni vacaciones. En todo servía a los hermanos. "Voy, Señor", decía, cuando alguien quería algo. Iba sonriente y ágil por el edificio de la Universidad. Veía a Dios en todo, en todos. Sonreía, afable siempre, cuidaba a las personas. Detrás de tanta entrega latía la certeza de que amar no es otra cosa sino servir.

Dibujo: Ignasi Flores