La pastoral: vivir en los caminos

Si bien no es el centro de la vida del noviciado, la pastoral deja una impronta importante en la vida de los novicios. San Ignacio propone la pastoral como una de las cinco experiencias que debe realizar el novicio. Lo que hacemos es sencillo: damos catequesis a niños, acompañamos a alumnos del colegio, echamos una mano en Loiola Etxea ayudando a aquellos que buscan la reinserción en la vida social y visitamos a presos en la prisión de San Sebastián.

salir al encuentro de Dios y del prójimo

Para nosotros salir a la pastoral es salir al encuentro de Dios y del prójimo. Es hallar a Jesús, que está presente allá donde vamos y que está trabajando en la vida de aquellas personas con quienes nos encontramos. Salir a la pastoral supone hacer realidad la llamada de amar al mundo y de caminar con él, al ritmo y con el estilo de Jesús, el compasivo. Salir a la pastoral es, de alguna manera, entrar en la contemplación de la acción de Dios que irrumpe de la manera más insospechada en la vida de la gente, sobre todo la gente más pequeña, vulnerable y rota. La pastoral nos reta y nos invita a no vivir la vida como espectadores de tantas cosas que ocurren a nuestro alrededor; sino a comprometernos con Aquél que está presente en todos como misterio de amor y reconciliación.

vivir en los caminos

En esta etapa primera de formación la pastoral nos ofrece una oportunidad para ir probando y confirmando cómo nuestra vocación se asemeja a la de Ignacio de Loyola: vivir en los caminos.