Noviciado

¿Quiete?

Una cosa que necesitas saber antes de ir a cualquier comunidad jesuita es que después de comer o de cenar, en ese momento en el que no sabes a donde tienes que ir, alguien se te acercará y te dirá: “quiete”. Y tú probablemente pensarás: “¿qué?

La RAE define quiete como hora o tiempo que en algunas comunidades se da para recreación después de comer. En la vida en comunidad es muy recomendable hacer quiete después de cada comida. En la vorágine de la vida apostólica, uno se puede sentir un poco desconectado de la vida comunitaria. Este espacio tranquilo de charlar y reír es clave para la construcción de una comunidad unida y atenta.

Para los novicios la quiete es obligatoria, ya que el noviciado es un tiempo de crear y asentar virtudes. ¿Qué se hace en la quiete? Gran parte del tiempo hacemos bromas y charlamos. Aunque también se puede ojear la prensa o algún libro, hacer algún sudoku, o jugar a algún juego de mesa entre varios. Es un tiempo en el que aprendemos a estar (¡y a estar sin móvil!), a interesarnos por los demás y disfrutar de los compañeros y olvidarnos de las tareas y agobios pendientes.

Da igual quien esté, si eres “nuevo” o “antiguo”, pronto te encontrarás como si estuvieras en familia. No hay que tener vergüenza. La quiete ayuda a dar pie a preguntas que todos queremos hacer al que tenemos cerca, pero que normalmente no tenemos tiempo para comentar con tranquilidad. Por ejemplo, un simple ¿qué tal la semana? que se transforma en una conversación agradable y sincera. La quiete es uno de los principales momentos de sentirse en hogar, en un lugar seguro y acogedor. Ojalá este tiempo estuviera reservado en todos los hogares y en todas las comunidades. Tal vez así la sociedad se acercaría un poquito más a ese Reino que queremos para todos.