Entrar en el noviciado

El grito de Dios

«Consolad, consolad a mi pueblo – dice vuestro Dios-». Hace tiempo que escuché estas palabras en lo más profundo de mi corazón. Un grito dentro de mí que me exigía una respuesta, que no me dejaba permanecer indiferente o parado. Es el grito de Dios pidiendo ayuda, dándome una misión. Grito que, en Él, nace del contemplar a un mundo herido que pide auxilio. ¡Hay tantas realidades en nuestro mundo que necesitan ser sanadas! Y Dios no permanece ajeno. Las hace suyas, le tocan en lo más hondo....

Mi vocación en tres imágenes: Manuel Albiñana

En esta foto estoy con mi abuelo Raúl, en su casa en un pueblo de la Argentina profunda. Mi infancia tiene que ver mucho con mis abuelos. Y mis abuelos tienen que ver mucho con la fe. Y tienen que ver porque fue en sus casas en donde me crucé con imágenes como las de San Juan Pablo II, la Virgen María o el Sagrado Corazón de Jesús, las cuales recuerdo por las noches me quedaba en silencio a observar. También porque fue a las primeras personas que vi rezar y a quienes les pude preguntar por...

Contagio

Una experiencia central en el noviciado es el “mes de hospitales”, tradición mantenida desde los primeros compañeros, custodiada por las Constituciones y actualizada año a año en cada noviciado jesuita tan sólo unas semanas después del mes de Ejercicios Espirituales. Pero ¿qué objetivo tiene este “envío” por un tiempo concreto a trabajar en un “hospital” (léase psiquiátrico, enfermería o residencia)? ¿Qué añade a nuestra formación en el noviciado? El refranero español está trufado de dichos...

Ningún jesuita es una isla

Los cristianos han vivido y compartido su fe en Cristo desde el mismo momento de su muerte y resurrección. La etapa en el noviciado es para muchos de nosotros la primera oportunidad para experimentar una fe en comunidad no solo compartida, sino también vivida de forma explícita conviviendo entre nosotros y con otros jesuitas ya formados. El noviciado, como primera etapa de formación para los jesuitas, es tiempo de novedades, aprendizaje en el camino vocacional, y a veces corremos el riesgo...

Vida y misión

Radio Ecca entrevistó a nuestro compañero Antonio Bohórquez pocas semanas antes de su ordenación sacerdotal. El programa Carretera realiza entrevistas en profundidad y esta vez le tocó a Antonio, jesuita sevillano, amante de la cultura andaluza y con un gran recorrido en el mundo de la pastoral...

Sin máscaras

Cristo nos llama a seguirlo en pobreza y en humildad; es decir, quiere que le sigamos quitándonos nuestras máscaras, las cosas que nos hacen parecer «mejores»: el dinero que tenemos, los estudios que hemos hecho, nuestras «espléndidas» habilidades… Nos pide dejar a un lado las seguridades materiales, y quitar importancia a aquello que creemos que es nuestra fuerza. Para ser jesuita no es necesario tener cien dones y mil habilidades, Él no llama según lo que nosotros creamos poder dar. Él...

Seamos católicos: oremos por las vocaciones

Hay casos en los que la única cosa que se puede hacer es ser católico. Así se expresaba una periodista agnóstica o atea en una columna que leí en el periódico a principios del verano pasado. En su caso, su vuelta al catolicismo durante 45 minutos se debía a un atasco que la pillo en la M-30 camino del hospital en donde su padre estaba a punto de morir. Su oración, una súplica para llegar a tiempo y ver todavía con vida a su padre. Por suerte, o por gracia, le esperó. Lo cierto es que ese...

Joven, testarudo… y santo

Estanislao de Kostka (1550-1568) es conocido por su santidad juvenil y su férrea decisión de seguir la llamada de Dios a pesar de los obstáculos que ponía su familia. De noble familia polaca (su padre era señor de Zakroczym y senador del reino) estaba destinado a la vida pública. Con 13 años, sus padres le enviaron a estudiar al colegio de los jesuitas en Viena, donde se educaba la nobleza austriaca. Allí, tuvo una experiencia mística en la que la Virgen María le ponía al Niño Dios en sus...

Mi vocación en tres imágenes: Fernando Gálligo

Vine al mundo… y me encontré una familia que me acogía con los brazos abiertos. Nacer en un espacio familiar ordenado, que funcionaba, donde había criterios y normas, en el que se aprendía a ser responsable y a hacer bien las cosas, fue un regalo de Dios fundante en mi vida. Sin ese sustrato y humus no hubiera podido crecer nada. Además, disfruté de una educación (en casa y en el colegio) que me enseñó a amar a Dios y a conocerle. Siempre me sentí hijo amado de Dios. Una infancia feliz es...

Ser Jesuita
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