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Buscando profundidad

"Como jesuita, me siento invitado a colaborar en la gestación de esa profundidad. Y, a la vez, abrumado por lo que significa". Profundidad: esa es la dimensión por la que la misión universitaria de la Compañía suele navegar. Es su espacio preferido para realizar el aporte que está llamada a hacer. La misión universitaria traduce el servicio simultáneamente como docencia, investigación y transferencia de conocimiento. En todas ellas, es imposible ser superficial. Los problemas, los...

Sólo tres cosas

Si tuviera que elegir tres cosas del legado que san Ignacio nos dejó a los jesuitas y a toda la Iglesia, me quedaría con las siguientes. Lo primero, su capacidad de autoconocimiento. La sabiduría que contienen sus Ejercicios Espirituales da fe de una persona inteligente que conocía bien sus entresijos más profundos. El combate interior, la gestión de consolaciones y desolaciones, la fuerza con la que se compromete al seguimiento de Jesús... quedan plasmados en las páginas de los Ejercicios....

Ningún jesuita es una isla

Los cristianos han vivido y compartido su fe en Cristo desde el mismo momento de su muerte y resurrección. La etapa en el noviciado es para muchos de nosotros la primera oportunidad para experimentar una fe en comunidad no solo compartida, sino también vivida de forma explícita conviviendo entre nosotros y con otros jesuitas ya formados. El noviciado, como primera etapa de formación para los jesuitas, es tiempo de novedades, aprendizaje en el camino vocacional, y a veces corremos el riesgo...

Otra vida es posible

Hace algunas semanas, en una reunión de confirmación, estuvimos hablando de la vocación. Es en esos momentos cuando te das cuenta de que esta llamada, sigue siendo todavía contracultural y capaz de despertar muchas preguntas. Uno de ellos me preguntó "¿cuándo dejaste de pensar en tener una familia y decidiste meterte a jesuita?". Para sorpresa de todos, mi respuesta fue que nunca. A mi edad, recién cumplidos los 27, todavía sigo pensando en que otra vida es posible. En que, empezar de...

Salir

Si bien no es el centro de la vida del noviciado, la pastoral deja una impronta importante en la vida de los novicios. Lo que hacemos es sencillo: damos catequesis a niños, acompañamos a alumnos del colegio, animamos una misa de jóvenes, echamos una mano en algún proyecto social de la ciudad, etc. Para nosotros salir a la pastoral es salir al encuentro de Dios y del prójimo. Es hallar a Jesús, que está presente allá donde vamos y que está trabajando en la vida de aquellas personas con...

La capilla

Llegamos al lugar más especial de la casa: la capilla. En ella acontecen los momentos más íntimos y auténticos de cada novicio. De igual manera que les ocurrió a los discípulos, el encuentro con Jesús nos impulsa a que vivamos y trabajemos con Él, donde sea necesario y siempre a su modo. Cada día celebramos nuestra fe en común, compartimos la Palabra de Dios y junto al pan y el vino ponemos sobre el altar nuestros sueños, lo que nos hace vibrar, los nombres que llevamos en el corazón,...

Claro que no son perfectos

¿Qué impresión tengo yo de la Compañía hoy? Pues es curioso pero cada vez me doy más más cuenta de que la Compañía de Jesús no se parece mucho a lo que yo me pensaba cuando entré en el noviciado hace unos años. Entonces pensaba que era un grupo de personas deslumbrantes: que todos eran muy buenos haciendo muchas cosas, personas a las que admiraba en cierto modo. Y aunque no conocía mucho a la Compañía, también sabía que tenía prestigio dentro y fuera de la Iglesia... Hoy descubro que la...

Cimentar el corazón

La misión principal del novicio es construir desde su interior un hombre de Dios, un "loco por Cristo" dispuesto ir a llevar una palabra de Fe o un gesto de caridad a las personas que lo necesiten. Durante estos dos años, tratamos de poner en nuestro corazón los cimientos de una sabiduría o, mejor dicho, de una lógica diferente a la del mundo. Hablo de conocer más el corazón de Jesús: cómo siente, cómo se conmueve, por quién siente compasión... Intentamos conocernos más a nosotros mismos,...

El grito de Dios

«Consolad, consolad a mi pueblo – dice vuestro Dios-». Hace tiempo que escuché estas palabras en lo más profundo de mi corazón. Un grito dentro de mí que me exigía una respuesta, que no me dejaba permanecer indiferente o parado. Es el grito de Dios pidiendo ayuda, dándome una misión. Grito que, en Él, nace del contemplar a un mundo herido que pide auxilio. ¡Hay tantas realidades en nuestro mundo que necesitan ser sanadas! Y Dios no permanece ajeno. Las hace suyas, le tocan en lo más hondo....

Ser Jesuita
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