Mi vocación en tres imágenes: Fernando Gálligo
Vine al mundo… y me encontré una familia que me acogía con los brazos abiertos. Nacer en un espacio familiar ordenado, que funcionaba, donde había criterios y normas, en el que se aprendía a ser responsable y a hacer bien las cosas, fue un regalo de Dios fundante en mi vida. Sin ese sustrato y humus no hubiera podido crecer nada. Además, disfruté de una educación (en casa y en el colegio) que me enseñó a amar a Dios y a conocerle. Siempre me sentí hijo amado de Dios. Una infancia feliz es...