Entrar en el noviciado

Vida y misión

Radio Ecca entrevistó a nuestro compañero Antonio Bohórquez pocas semanas antes de su ordenación sacerdotal. El programa Carretera realiza entrevistas en profundidad y esta vez le tocó a Antonio, jesuita sevillano, amante de la cultura andaluza y con un gran recorrido en el mundo de la pastoral...

El noviciado y la oración por las vocaciones

Queridos amigos: Orar los unos por los otros es tenernos presentes delante de Dios, es pedir que nos ayude y nos acompañe en nuestro día a día, en nuestras necesidades y dificultades, en nuestras intenciones, tareas y proyectos; y también dar gracias por las vidas de unos y de otros, y por tantos dones que Dios ha puesto al servicio de todos. Es por eso por lo que no podemos dejar de recordar y agradecer a tanta gente que cada día dedica oraciones por nosotros y por la Compañía. Sois muchos...

Ahora el silencio

Antes de entrar en el noviciado, era común medir nuestros trayectos en música: «estoy a cinco canciones del trabajo». Cada viaje era una oportunidad para descubrir a nuevos artistas, repasar viejos temas o seguir escuchando a nuestros grupos favoritos. La música lo inundaba todo: las horas de estudio y de lectura, los ratos de descanso, las comidas, los paseos y el tiempo en el gimnasio. El silencio era una compañía incómoda; hemos pasado años combatiendo el silencio. Días antes de empezar...

Mi vocación en tres imágenes: Ángel Benítez-Donoso SJ

Mi vocación nace en mi infancia, en medio de una familia que vive con naturalidad su fe: rezando antes de los viajes, yendo juntos a misa cada domingo, dejando un hueco en nuestra casa para aquellos que más lo necesitaban... En esa historia el colegio Nuestra Señora del Recuerdo y los amigos que allí hice, también jugaron un papel fundamental. Sin darme cuenta aprendí a tener una relación personal con Dios.  Sin embargo fue en los años universitarios donde surgió la pregunta...

Mi vocación en 3 imágenes: Lucas Alcañiz

Me siento muy afortunado ya que conservo muchos momentos de Dios en mi infancia. Recuerdo, especialmente, las noches de verano que pasaba en el campo. Me quedaba embobado mirando el cielo y pensando qué grande tenía que ser Dios para haber hecho algo tan espectacular. Desde muy pequeño, tuve la intuición de que Jesús estaría siempre a mi lado, incluso se me pasó alguna vez por la cabeza que me quería para sí.  Además, por ser el pequeño de mi casa, la figura de mis padres y mis tres...

Mi vocación en tres imágenes: Fernando Gálligo

Vine al mundo… y me encontré una familia que me acogía con los brazos abiertos. Nacer en un espacio familiar ordenado, que funcionaba, donde había criterios y normas, en el que se aprendía a ser responsable y a hacer bien las cosas, fue un regalo de Dios fundante en mi vida. Sin ese sustrato y humus no hubiera podido crecer nada. Además, disfruté de una educación (en casa y en el colegio) que me enseñó a amar a Dios y a conocerle. Siempre me sentí hijo amado de Dios. Una infancia feliz es...

Joven, testarudo… y santo

Estanislao de Kostka (1550-1568) es conocido por su santidad juvenil y su férrea decisión de seguir la llamada de Dios a pesar de los obstáculos que ponía su familia. De noble familia polaca (su padre era señor de Zakroczym y senador del reino) estaba destinado a la vida pública. Con 13 años, sus padres le enviaron a estudiar al colegio de los jesuitas en Viena, donde se educaba la nobleza austriaca. Allí, tuvo una experiencia mística en la que la Virgen María le ponía al Niño Dios en sus...

Descenciendo

Luis Gonzaga (1568-1591) renunció a una situación principesca para abrazar los votos de la vida religiosa. Era el hijo mayor del Marqués de Castiglione, y heredero del título familiar. En 1582, el joven Gonzaga, acompañó a la hija de Carlos V en su viaje a Madrid. Allí pasó a ser paje de acompañamiento del príncipe de Asturias y le hicieron caballero de la Orden de Santiago. Pero cuanto más ascendía en la escala social, sus pensamientos le instaban con más fuerza a hacerse jesuita. El...

Cada segundo

Entregar cada segundo de mi vida. Gastarla sin calcular, de un modo sencillo y discreto. Este era mi deseo antes de entrar a la Compañía de Jesús y ser jesuita. Hoy, siéndolo, lo mantengo y lo recuerdo en mis horas más oscuras. Darme, bien a los que ríen o bien a los que lloran; sea en el colegio, en la cárcel, en el hospital, en la calle repartiendo bocatas, en un comedor social, en la universidad, en el metro o en la comunidad. Entregarme en su Nombre, porque en todos los rincones...

Ser Jesuita
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