Nuestra historia

El apóstol de los hurones

Juan de Brébeuf (1593-1649) fue el primer misionero jesuita entre los hurones. Fundó puestos de misión, convirtió miles de almas a la fe y movió a muchos jesuitas a ofrecerse para las misiones de la Nueva Francia. Voluminoso de cuerpo, de carácter amable, con un corazón de gigante, se le llegó a conocer como el apóstol de los hurones. Había nacido en Normandía, y entró en la Compañía al acabar los estudios universitarios. Enseñó en un colegio en Rouen y a continuación fue ordenado sacerdote...

Juego de Espejos

El equipo de Ser Jesuita ha abierto una cuenta en Spotify con una serie de podcasts sobre vidas de santos jesuitas. En un primer podcast encontrarás un resumen de la vida del santo en unos 7-8 minutos. A continuación podrás escuchar una tertulia que actualiza la vida del santo y te permite proyectarla sobre tu propia vida. HAZ CLIC PARA ACCEDER A LA SERIE...

Esclavo de los esclavos

Pedro Claver (1580-1654) nació en Verdú, España. En su etapa universitaria en Barcelona conoció la Compañía de Jesús y decidió entrar en ella. Ya como jesuita estudió filosofía en el colegio de Montesión de Mallorca, del cual era portero el hermano Alonso Rodríguez, a la postre san Alonso. El santo hermano encendió en el joven jesuita el deseo de ser misionero en el Nuevo Mundo. Claver se ofreció y el provincial le envió a Colombia en 1610, donde recibió la ordenación en 1616. Allí pasaría...

Un jesuita en las ondas

El Padre Cabasés trabajó en Radio Vaticana de 1974 a 1988 e inventó el "cabasario", un recurso recopilado para cada viaje papal, para documentar y seguir mejor las visitas apostólicas del Papa. Ello se debe a su estudio en profundidad de cómo producir información periodística con seriedad, como recordaba el P. Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede entre los años 2006-2016. El cabasario era el dossier de cabecera para los periodistas que acompañaban al Papa en sus viajes y que...

Vidas Entregadas II

Vidas Entregadas es una serie en que presentamos la vida de compañeros jesuitas que han entregado su vida al servicio de Dios, la Iglesia y el mundo. Su testimonio nos emociona y nos anima a entregar también la nuestra. En este capítulo, conocemos a Pere Julià Mayol, misionero en la India durante más de 50 años... Recorriendo pueblos en su humilde bicicleta, se introdujo tanto en la cultura local que hoy podría pasar por un anciano hindú. A continuación, descubrimos a Toño García, un...

San Ignacio y el billar

Hace poco topé con una anécdota curiosa que habla del carisma de Ignacio, de su arrojo a la hora de apostar la vida… Y me hizo recordar la pasión que tiene que mover toda vocación. Lo encontré en un libro de Pedro de Ribadeneyra y dice así: En París había un doctor teólogo, al cual deseó mucho Ignacio ganar y traerle al conocimiento y amor perfecto de Jesucristo: y habiendo tomado para ello muchos medios sin provecho ninguno, fue un día a visitarle a su casa con un compañero que me contó lo...

Sólo tres cosas

Si tuviera que elegir tres cosas del legado que san Ignacio nos dejó a los jesuitas y a toda la Iglesia, me quedaría con las siguientes. Lo primero, su capacidad de autoconocimiento. La sabiduría que contienen sus Ejercicios Espirituales da fe de una persona inteligente que conocía bien sus entresijos más profundos. El combate interior, la gestión de consolaciones y desolaciones, la fuerza con la que se compromete al seguimiento de Jesús... quedan plasmados en las páginas de los Ejercicios....

Mártir del siglo XX

Miguel Agustín Pro nació el 13 de enero de 1891 en la población minera de Guadalupe (México), siendo el tercero de once hermanos. Cuando ingresa al Noviciado de la Compañía de Jesús ya tenía dos hermanas que habían abrazado la vida religiosa. Al acabar el Noviciado continuó su formación en Estados Unidos, España, Nicaragua, y Bélgica, donde es ordenado sacerdote. La mala salud acelera el regreso a su patria, sin embargo el joven Miguel no quiere dejar el viejo continente sin antes viajar a...

Mi vocación en 3 imágenes: Fonfo Alonso-Lasheras

Granja Sardón es la finca familiar donde he pasado toda mi infancia y juventud. Junto a un pueblo llamado Sardón de Duero, cerca de Valladolid, allí crecí con todos mis primos de los que tanto aprendí y con los que tan bien me lo pasé: cabañas, deporte, cartas, excursiones, fiestas… Sardón, con todo lo que significa de naturaleza, familia, juegos, primos, alegría, animales, ermita, paz, etc., fue un lugar privilegiado -y sigue siéndolo- donde encontrarse con Dios.   Esta foto es del día que...

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