Ahora el silencio
Antes de entrar en el noviciado, era común medir nuestros trayectos en música: «estoy a cinco canciones del trabajo». Cada viaje era una oportunidad para descubrir a nuevos artistas, repasar viejos temas o seguir escuchando a nuestros grupos favoritos. La música lo inundaba todo: las horas de estudio y de lectura, los ratos de descanso, las comidas, los paseos y el tiempo en el gimnasio. El silencio era una compañía incómoda; hemos pasado años combatiendo el silencio. Días antes de empezar...








