Entrar en el noviciado

El grito de Dios

«Consolad, consolad a mi pueblo – dice vuestro Dios-». Hace tiempo que escuché estas palabras en lo más profundo de mi corazón. Un grito dentro de mí que me exigía una respuesta, que no me dejaba permanecer indiferente o parado. Es el grito de Dios pidiendo ayuda, dándome una misión. Grito que, en Él, nace del contemplar a un mundo herido que pide auxilio. ¡Hay tantas realidades en nuestro mundo que necesitan ser sanadas! Y Dios no permanece ajeno. Las hace suyas, le tocan en lo más hondo....

Mi vocación en 3 imágenes: Guillermo Sanz

Mi fe es heredada de mi familia. Nací en una familia cristiana, la familia de mi madre practicante, que me enseñó a bendecir antes de comer y el “Jesusito de mi vida” antes de dormir. También con una fuerte devoción a la Virgen de Lourdes (mi tía y mi hermana se llaman así). Desde bien pequeño, he ido con mi familia de peregrinación a ver a la Virgen y orar con los enfermos que con tanta confianza piden a María que les acompañe. También en el colegio, recuerdo como con la oración de la...

La entrada

"¿Cuántos años tenías al entrar en la Compañía? ¿En qué situación te encontrabas?" Estos compañeros jesuitas nos hablan del momento preciso en que decidieron entrar en la Compañía. Dar el paso no es fácil... pero cuando Dios habla, uno no se puede resistir. O sí, pero entonces nada merece la pena. Cada uno de estos compañeros se encontraba en un momento vital. En medio de los estudios o de la vida laboral, terminando una etapa u empezando otra... ¿Qué más da? Todo palidece cuando uno siente...

Mi vocación en tres imágenes: Fernando Gálligo

Vine al mundo… y me encontré una familia que me acogía con los brazos abiertos. Nacer en un espacio familiar ordenado, que funcionaba, donde había criterios y normas, en el que se aprendía a ser responsable y a hacer bien las cosas, fue un regalo de Dios fundante en mi vida. Sin ese sustrato y humus no hubiera podido crecer nada. Además, disfruté de una educación (en casa y en el colegio) que me enseñó a amar a Dios y a conocerle. Siempre me sentí hijo amado de Dios. Una infancia feliz es...

Cada segundo

Entregar cada segundo de mi vida. Gastarla sin calcular, de un modo sencillo y discreto. Este era mi deseo antes de entrar a la Compañía de Jesús y ser jesuita. Hoy, siéndolo, lo mantengo y lo recuerdo en mis horas más oscuras. Darme, bien a los que ríen o bien a los que lloran; sea en el colegio, en la cárcel, en el hospital, en la calle repartiendo bocatas, en un comedor social, en la universidad, en el metro o en la comunidad. Entregarme en su Nombre, porque en todos los rincones...

Nada especial

Últimamente me viene a la memoria lo que varias veces he escuchado a muchos jesuitas jóvenes: «los hermanos me han enseñado qué es la vocación jesuita». Pedro Claver, «esclavo de los esclavos» en Cartagena de Indias, aprendió a ser jesuita en la amistad compartida con Alonso. Dos santos jesuitas: un hermano y un sacerdote. Los jesuitas hermanos son hombres que, teniendo vocación a la vida religiosa en la Compañía de Jesús y profesando sus mismos votos, no se sienten llamados al sacerdocio...

Ser Jesuita
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