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Sin Jesús no se puede hacer nada

Cuéntanos algo de ti… Mi nombre es Carlos Maza Serneguet. Nací en Valencia, el 16 de noviembre de 1979, aunque mi pueblo es Paterna. Allí fui bautizado y allí estudié, en el colegio La Salle, hasta los 18 años. Después fui a la universidad e hice Derecho en el CEU San Pablo. Tras preparar dos años una oposición comencé a trabajar, y mientras trabajaba hice la diplomatura en Biblioteconomía y Documentación. Conocí personalmente la Compañía de Jesús con 31 años, a través del Centro Arrupe de...

Mi vocación en 3 imágenes: José Olea sj

Mi historia de fe arranca en mi pueblo, Almodovar del Campo (Ciudad Real), donde pasé todos los veranos de mi infancia con mis abuelos, tíos y primos. Allí, recuerdo hablar con Dios en la hora de la siesta para recortar la distancia y los kilómetros que me separaban de mi madre, a la que echaba de menos y por la que pedía. Sin saberlo, estaba rezando. El Sagrado Corazón que presidía la habitación de mis abuelos, los domingos en misa o el susurro de la oración de mi abuela antes de irse a...

¿Desear la pobreza?

Antes de ser jesuita viví en un Colegio Mayor en Madrid. La costumbre en el Colegio era personalizar la habitación. De hecho, los veteranos decían que se puede conocer a un colegial entrando en su habitación. Y yo la inundé con fotos, posters, recuerdos de viajes y posavasos por las paredes. En definitiva, la forré de todo lo que me gustaba y de lo que quería mostrar de mí mismo. Cuando, viviendo allí, empecé el discernimiento para entrar en la Compañía, aquella habitación empezó a...

Miedo a enamorarme

Esto puede sonar escandaloso, pero no me da miedo enamorarme siendo religioso. De hecho, creo que es una experiencia casi necesaria. Pero da un poco igual lo que yo crea o lo que nos diga el estereotipo del buen religioso. Porque la realidad es que uno no elige enamorarse o no enamorarse. Sería algo así como tener miedo a tener el pelo rubio o que te gusten las lentejas. Son partes de nuestra vida que están ahí, que en cierta medida nos pueden determinar, pero que no elegimos. El riesgo...

Zapata

Faltan vocaciones… ¡o decisiones!

En los años que llevo como jesuita cada poco tiempo suele salir el tema de la "falta de vocaciones". Al principio solía pensar que tenían parte de razón, pero que muy contracultural debía de ser yo para que, en esa "falta de vocaciones", estuviera entrando en la Compañía de Jesús. Y no le daba más vueltas. Pero en los últimos años lo que veo con más claridad no es que falten vocaciones, sino decisiones.  Antiguamente, digamos hace 50 años, había más vocaciones, más natalidad,...

Aquí estoy, Señor

Qué bonito es ser parte. Ser parte de Tu Compañía. Estar acompañado y acompañar. Trabajar para colaborar con el Reino, con Tu Reino. A veces es difícil verlo, reconocerlo, porque las frustraciones, los desencantos, los fracasos me pesan. Son lo primero que viene a la superficie. A veces faltan las fuerzas. Sin embargo, los brotes de las semillas de justicia y paz, si hago un poco de silencio en el corazón, salen a la luz. Las veo en tantas personas que trabajan desinteresadamente y hacen...

¿Una doble vocación?

Médico y jesuita… parecen dos vocaciones muy fuertes, ¿no? ¿Son compatibles? ¿Se pueden vivir las dos en plenitud? Yo interrumpí mis estudios de medicina para entrar en el noviciado… Pero pasaron los años y seguí sintiendo viva la vocación de médico en mí. Con esa inquietud, escribí al Provincial varias veces hasta que me destinó a terminar medicina en la Universidad Autónoma de Madrid. Ya en el último año de carrera recibí la noticia de que mi próxima misión sería en un hospital en Chad,...

En pocas palabras…

Una persona (importante para ti): Mi padre. Un personaje histórico: Don Pelayo. Un santo: San Alberto Hurtado. Un lugar: El Rocío. Un libro: El arte de la prudencia, de Baltasar Gracián. Un personaje (real o ficticio) en el que te sientas reflejado: Máximo Décimo Meridio (Gladiator). Una canción que podría hablar de ti: Feo, fuerte y formal, de Loquillo. Una cita: ¿Tu verdad? No, la Verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela (Antonio Machado). Tres cosas innegociables en tu vida:...

El noviciado y la oración por las vocaciones

Queridos amigos: Orar los unos por los otros es tenernos presentes delante de Dios, es pedir que nos ayude y nos acompañe en nuestro día a día, en nuestras necesidades y dificultades, en nuestras intenciones, tareas y proyectos; y también dar gracias por las vidas de unos y de otros, y por tantos dones que Dios ha puesto al servicio de todos. Es por eso por lo que no podemos dejar de recordar y agradecer a tanta gente que cada día dedica oraciones por nosotros y por la Compañía. Sois muchos...

Ser Jesuita
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