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Es real

Volviendo de un encuentro de jesuitas en formación, tengo tiempo para pensar en lo vivido.Por fuera nada extraordinario: veintitantos jesuitas jóvenes reunidos un fin de semana paracompartir vida y misión. Pero por dentro, lo que siento es una necesidad casi urgente degritar algo muy simple: “¡Es real!”.Que es real que Dios llama. Que nos ha llamado y sigue llamando. Que la fe lleva a personasnormales a entregarlo todo por el Evangelio. En procesos largos, con dudas, con idas yvenidas… pero...

Cada segundo

Entregar cada segundo de mi vida. Gastarla sin calcular, de un modo sencillo y discreto. Este era mi deseo antes de entrar a la Compañía de Jesús y ser jesuita. Hoy, siéndolo, lo mantengo y lo recuerdo en mis horas más oscuras. Darme, bien a los que ríen o bien a los que lloran; sea en el colegio, en la cárcel, en el hospital, en la calle repartiendo bocatas, en un comedor social, en la universidad, en el metro o en la comunidad. Entregarme en su Nombre, porque en todos los rincones...

Contemplativos en la acción

A medida que pasan los años, y van 31 desde que entré en el noviciado, voy profundizando y confirmando qué significa aquello de ser contemplativos, también en la acción. >> No puede haber jesuita sin dar tiempo a la contemplación: al silencio, a la meditación de la Escritura, al coloquio íntimo con Dios. Una parte importante de nuestra ascesis está en el manejo de la agenda, en la capacidad de reservar tiempos para la contemplación. >> No puede haber jesuita sin acción: porque...

Nada especial

Últimamente me viene a la memoria lo que varias veces he escuchado a muchos jesuitas jóvenes: «los hermanos me han enseñado qué es la vocación jesuita». Pedro Claver, «esclavo de los esclavos» en Cartagena de Indias, aprendió a ser jesuita en la amistad compartida con Alonso. Dos santos jesuitas: un hermano y un sacerdote. Los jesuitas hermanos son hombres que, teniendo vocación a la vida religiosa en la Compañía de Jesús y profesando sus mismos votos, no se sienten llamados al sacerdocio...

Mi vocación en 3 imágenes: José Olea sj

Mi historia de fe arranca en mi pueblo, Almodovar del Campo (Ciudad Real), donde pasé todos los veranos de mi infancia con mis abuelos, tíos y primos. Allí, recuerdo hablar con Dios en la hora de la siesta para recortar la distancia y los kilómetros que me separaban de mi madre, a la que echaba de menos y por la que pedía. Sin saberlo, estaba rezando. El Sagrado Corazón que presidía la habitación de mis abuelos, los domingos en misa o el susurro de la oración de mi abuela antes de irse a...

Claro que no son perfectos

¿Qué impresión tengo yo de la Compañía hoy? Pues es curioso pero cada vez me doy más más cuenta de que la Compañía de Jesús no se parece mucho a lo que yo me pensaba cuando entré en el noviciado hace unos años. Entonces pensaba que era un grupo de personas deslumbrantes: que todos eran muy buenos haciendo muchas cosas, personas a las que admiraba en cierto modo. Y aunque no conocía mucho a la Compañía, también sabía que tenía prestigio dentro y fuera de la Iglesia... Hoy descubro que la...

Sólo tres cosas

Si tuviera que elegir tres cosas del legado que san Ignacio nos dejó a los jesuitas y a toda la Iglesia, me quedaría con las siguientes. Lo primero, su capacidad de autoconocimiento. La sabiduría que contienen sus Ejercicios Espirituales da fe de una persona inteligente que conocía bien sus entresijos más profundos. El combate interior, la gestión de consolaciones y desolaciones, la fuerza con la que se compromete al seguimiento de Jesús... quedan plasmados en las páginas de los Ejercicios....

Agradecido

Si tuviera que decir qué elemento es clave en una historia de vocación lo tendría claro: el agradecimiento. Ante la aparente dificultad a la hora de elegir, la pregunta que se nos plantea es sobre el agradecimiento. Y hablo de agradecimiento más que de estrategias, de ‘pros y contras’, de libros de discernimiento, de búsquedas en libros o personas. Sencillamente: Dios y yo. Gustar, en la soledad del rincón de la habitación donde rezo, o en el banco de esa iglesia donde nadie me conoce, o...

Rutina

A CADA DÍA LE BASTA SU AFÁN La primera vez que tuve la posibilidad de conocer el noviciado durante la visita que hacíamos con el prenoviciado hubo varias cosas que captaron mi atención: la capilla con el Cristo sonriente de Javier en el centro y la amplia sala de estar donde se toma el café y se lee el periódico. Sin embargo, lo que recuerdo que más me impactó fue la distribución ordinaria de la semana de un novicio que estaba sobre mi escritorio. La mayor parte de las horas tenían alguna...

Ser Jesuita
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