Una misión inesperada
Te levantas un sábado, como siempre, a las ocho. Te aseas, vas al rezo comunitario de Laudes, haces tu rato de oración y desayunas. Comienzas los servicios de la casa, más concretamente, ordenando el caos de libros que hay en la biblioteca del Noviciado. De repente el maestro de novicios, te llama a ti y otro compañero, y con un libro por etiquetar aún en la mano, te sientas frente a el maestro y al superior de la comunidad. En ese momento sabes que algo grave pasa. Comienza la reunión y...





