Noviciado

Salir

Si bien no es el centro de la vida del noviciado, la pastoral deja una impronta importante en la vida de los novicios. Lo que hacemos es sencillo: damos catequesis a niños, acompañamos a alumnos del colegio, animamos una misa de jóvenes, echamos una mano en algún proyecto social de la ciudad, etc.

Para nosotros salir a la pastoral es salir al encuentro de Dios y del prójimo. Es hallar a Jesús, que está presente allá donde vamos y que está trabajando en la vida de aquellas personas con quienes nos encontramos. Salir a la pastoral supone hacer realidad la llamada de amar al mundo y de caminar con él, al ritmo y con el estilo de Jesús, el compasivo. Salir a la pastoral es, de alguna manera, entrar en la contemplación de la acción de Dios que irrumpe de la manera más insospechada en la vida de la gente, sobre todo la gente más pequeña, vulnerable y rota.

La pastoral nos reta y nos invita a no vivir la vida como espectadores de tantas cosas que ocurren a nuestro alrededor; sino a comprometernos con Aquél que está presente en todos como misterio de amor y reconciliación.

En esta etapa primera de formación la pastoral nos ofrece una oportunidad para ir probando y confirmando cómo nuestra vocación se asemeja a la de Ignacio de Loyola: vivir en los caminos.